Y fue cuando empezamos a descubrir música juntos cuándo Xoel López aterrizó por la ciudad donde vivíamos, dispuesto a enseñarnos el gran músico que desde los catorce años no había abandonado los escenarios. Era entonces el año 2004 en “la casa del loco”, lugar que siempre acoge la música en directo desde el cierre de salas que a menudo recogían los mejores músicos que cruzaban Zaragoza a media distancia entre Madrid y Barcelona.

El recuerdo imborrable de “If things were to go wrong”, “Not what you had thought”, con un “I’ll see you in London” que servía para conducir mirando hacia un infinito horizonte lleno de vida joven y esperanzadora, pendiente de luchar ante una rutina que en breve inundaria muchísimas vidas y que para sopesarla y reflexionarla nos quedarían canciones inolvidables como “Que no” o “Bienvenido al final”.

Aquel concierto me impactó, Deluxe era una banda de rock and roll completísima, en un escenario cómo aquel todo quedaba demasiado íntimo tal vez, para la grandeza de las composiciones que forman su gran repertorio inicial de los primeros años.

Después tal vez no sea el más indicado para hablar de la carrera artística de Xoel, pero el público que abarrotaba aquel Festival de Benicàssim del año 2003 no estoy del todo seguro siga de cerca su trayectoria últimamente. Cambio lenguaje de sus letras al completo por el castellano y su música se cruza con listas superventas y medios que tratan por igual a músicos como Deluxe con otros que nunca sabrán lo que es que el público disfrute de una banda en directo, en vez de una imagen artificial creada por y para.

Deluxe

Deluxe

El caso es que la página Expo Zaragoza anunciaba a primeras horas de la mañana toda una sorpresa, y esa era la actuación en unos de sus diversos recintos que reservaba espacio a Deluxe, y sin pensarlo nosotros nos desplazamos hasta allí y lo disfrutamos. Sin apenas conocer sus últimas canciones nos llevamos toda una lección de alguien a quien la música ha transformado en alguien virtuoso que sigue pasando desapercibido y que sigue siendo él en sus conciertos. Sorprendiendo, disfrutando y ofreciendo entretenimiento y gratitud hacia todo aquel que se acercó hasta allí a pesar de lo poco publicitado que fué el evento.

Nos dimos cuenta que la banda que lleva Xoel ya no es la de una sala pequeña, y que los sitios dónde el disfruta más tocando no parecen ser los más cercanos al público sino los más adecuados para esa gran banda con la que recorre la península e incluso le ha permitido cruzar el atlántico.